Y entonces, "¿qué te pasa?" mediante, pasa a considerarlo lisa y llanamente enemigo. Del gobierno de Cristina, que no es otro que el gobierno de Kirchner.
Ya había indicios de ruptura. Durante la crisis de las retenciones agropecuarias en 2008, el kirchnerismo comenzó a advertir que la relación no era lo que fue. El tridente Cristina-Moyano-JP ya avisaba. Después de la derrota de la resolución 125 en el Senado, con la salida de Alberto Fernández, de quien se dice que llamaba "jefe" a Héctor Magnetto, el CEO del "Gran Diario Argentino", era evidente la "desclarinización" del gobierno.
Planteada la enemistad, tenemos enfrentamiento. Tendremos vencedores y vencidos.
El primer movimiento del gobierno fue cercenarle al grupo una frondosa rama de su árbol de negocios: el monopolio de la televisación del fútbol. Una pérdida sensible.
Y ahora, mientras Clarín se pregunta perplejo "¿a mí, que lo crié de potrillo?", el gobierno va por todo. La llamada "ley de medios K" puede hacer que el grupo se desintegre como un átomo de uranio en una reacción nuclear; puede reducirlo a su mínima expresión, al "core business" que nunca debió dejar de ser: el diario, sólo el diario.
¿Tendremos el privilegio de relatar esta derrota estelar?