Fuerzas coaligadas entre las que parecen contarse el grupo Clarín, alguna que otra autoridad eclesiástica, el ex-montonero Rodolfo Galimberti (después de muerto, como el Cid), junto a su ex-secuestrado y socio o ex-socio Jorge Born, Jorge "Corcho" Rodríguez (ex-novio de Susana Giménez), probablemente la misma Susana, jueces, fiscales, abogados, jurisconsultos, manyapapeles (Pepe Curdeles dixit), se preparan para asestarle el golpe final: la condena a prisión y probablemente la disolución de su Fundación.
Todo comenzó hace unos años, cuando al hombre se le ocurrió asociar su Fundación con una empresa llamada Hard Communication, para ganar dinero a través de los televidentes de Susana Giménez. Se le ocurrió reclamar por el dinero que él entendía que debía recibir.
No sólo no lo recibió, sino que al poco tiempo le hicieron una denuncia por abuso sexual que lo tiene contra las cuerdas hasta hoy.
Como si fuera poco, desde el pasado viernes 15 de mayo tiene sitiado por la policía un hogar de su fundación, en Charlone al 700, C.A.B.A. Una jueza civil (?) ordenó la reubicación de los menores allí alojados. Algunos de los menores, de 5 a 8 años, fueron retirados por la fuerza (!), y otros resisten el desalojo (!!) con el apoyo de algunos miembros y empleados de la fundación, y vecinos del barrio.
Inocente o culpable, la derrota de Grassi puede llegar a tener niveles épicos. Su destrucción como persona, como sacerdote, como emprendedor social. Si fuera condenado siendo inocente (posibilidad que cabe), le agregaría el sabor de hiel de la injusticia.
La magnitud es tal que sería también la debacle de las personas que lo rodean, y en especial de los niños y adolescentes que estaban bajo su tutela, muchos de los cuales ya pueden considerarse, una vez más, derrotados.
Aguardamos expectantes.
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